Según la teoría del caos casi todo está relacionado con casi todo (aquello del efecto mariposa), así que cuando alguien haya visto este título pensará que voy a hacer un ejercicio de malabarismo causal para relacionar las galletas que comemos con los incendios forestales, pero las dos cosas están mucho más conectadas de lo que parece.
Este pasado verano estuve en un seminario internacional sobre las emisiones producidas por los incendios forestales en Indonesia, uno de los países más afectados y que más afectan a sus vecinos, particularlmente en periodos de inusual sequía, relacionados con el fenómeno del Niño. Este año 2015 ha sido particularmente severo, lo que supuesto una de las peores temporadas de incendios en todo el Sureste Asiático. Todavía no está bien cuantificada la superficie quemada en esos incendios, que principalmente afectan a Sumatra y Borneo, pero sí se sabe que han supuesto la emisión de masivas cantidades de gases de efecto invernadero (principalmente CO2, pero también óxidos de nitrógeno y metano) y de particulas sólidas. Los efectos sobre la población local no se conocen con precisión, pero las estadísticas de muertes causadas por enfermedades respiratorias en la región parecen cifrar las muertes prematuras de población vulnerable en decenas de miles. En la época más álgida de estos fuegos, se han llegado a contabilizar densidades de particulas en el aire 40 veces superiores al límite permitido en Europa. Se queman bosques primarios de gran valor ecológico, muchos de ellos asentados en zonas de turbera, con una gran cantidad de materia orgánica en el suelo, que contribuye todavía más a las emisiones de CO2.
Estos incendios de Indonesia son provocados. Los facilita la sequía, pero los causa la acción humana que tiene por objetivo principal eliminar el bosque nativo para dedicarlo al cultivo de palmas aceiteras (palma africana). Los más perspicaces a estas alturas empezarán a vislumbrar la conexión que les prometía al principio. El aceite de palma es uno de los productos más utilizados en repostería, porque tiene una gran cantidad de grasas saturadas, además de en aperitivos, productos de cosmética y de limpieza. Las grandes compañías que controlan el cultivo y comercialización del aceite de palma promueven la quema de bosques, algunas zonas en concesión del gobierno indonesio y otras muchas aprovechando la debilidad y corrupción de los regidores locales. Además, el proceso también afecta a la estructura social de la región, donde los pequeños agricultores acaban siendo enrolados en esas grandes plantaciones por salarios ínfimos, trastocando sus modos de vida tradicionales.
Así las cosas, decidí este verano dejar de consumir bollería que contenga aceite de palma. La cosa es más complicada de lo que parece, ya que si tenemos la curiosidad de ver los ingredientes de la bollería disponible en nuestro país, comprobaremos con horror que casi toda incluye este aceite. En mi primer análisis tuve que descartar casi todas las marcas de galletas que había consumido hasta ese momento, y quedarme con una de la marca Gullón, que utiliza aceite de girasol, y otra menos conocida de magdalenas que emplea aceite de oliva.
Esto del consumo responsable a veces resulta complicado, pero es nuestra única herramienta contra las corporaciones internacionales: sólo con la presión del consumidor cambiarán sus estrategias productivas. Negar al que obvia las cuestiones ambientales y favorecer a quien las aprecia. Es una pequeña contribución en la línea a la que nos invita el Papa Francisco en la Laudato si: "La paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecología y con el bien común, porque, auténticamente vivida, se refleja en un estilo de vida equilibrado unido a una capacidad de admiración que lleva a la profundidad de la vida" (n. 225)
Emilio Chuvieco Salinero (22/05/2016)
Ver en el blog del autor
jueves, 26 de mayo de 2016
viernes, 6 de mayo de 2016
"LAS «BOSQUESCUELAS» LLEVAN IMPLANTADAS CON ÉXITO EN EL NORTE DE EUROPA DESDE HACE MÁS DE 20 AÑOS"
En la tarde de ayer tuvimos la ocasión de escuchar a Odile Rodríguez De la Fuente, quien nos habló de las “Bosquescuelas”, un sistema educativo que la Fundación Félix Rodríguez De la Fuente ha introducido de forma homologada en nuestro país, tomando ejemplo de otros países del centro y norte de Europa, donde este modelo educativo lleva más de veinte años implantado con éxito.
La ponente comenzó su exposición remontándose a los antecedentes que sentó su padre en la forma de relacionarse con la naturaleza, partiendo del hecho de que él mismo no fue escolarizado hasta los 9 años de edad. Hasta ese momento, tuvo una educación y una infancia estrechamente vinculadas al medio natural, lo cual no le impidió sin embargo ser un estudiante talentoso posteriormente.
A continuación, explicó cómo el sistema actual –incluyendo la educación– nos mantiene escindidos de nuestro entorno, lo cual nos causa un enorme vacío y tiene mucho que ver con la crisis actual en sus diferentes dimensiones. También comentó que la fundación que dirige siempre se ha centrado mucho en el trabajo con las personas. El motivo es que, aunque opina que la conservación de especies y espacios es necesaria, la clave está en trabajar la relación que los seres humanos tienen con su medio para encontrar las verdaderas causas de los problemas ambientales y buscar así soluciones.
De ahí que el proyecto de las “Bosquescuelas” encajase perfectamente con la filosofía de la fundación. En este sentido, expresó que frente a la idea de que la mente de los niños es una “hoja en blanco” que hay que llenar con información, ella cree en el desarrollo del potencial que de forma innata existe en todos nosotros.
Indicó que este tipo de educación está avalada por multitud de estudios psicopedagógicos en los que incluso puede constatarse que los niños desarrollan sus competencias igual o más que en los modelos educativos tradicionales.
Respecto al caso concreto de la Bosquescuela de Cerceda, en la Comunidad de Madrid, explicó las características generales, las instalaciones, el horario de actividades habitual de los niños y el enfoque del trabajo de los profesores.
Aunque se dispone de un aula como centro de “reuniones”, la mayor parte de la educación se desarrolla al aire libre. Destacó el hecho de que el entorno natural provee de una diversidad de estímulos que no se encuentran en un aula, siempre cambiantes al compás de las estaciones, lo cual enriquece el desarrollo cognitivo de los niños. Éstos aprenden a trabajar con materiales que encuentran en su entorno (además de otros al uso de los que también disponen).
Sobre las técnicas pedagógicas y otras características diferenciales de este modelo, resaltó que se trabaja por mantener viva la curiosidad innata de los niños, se facilita un alto ratio profesor/alumnos (educación más personalizada), se mezclan los niveles y se mantiene una heterogeneidad de edades, además de potenciar el juego libre (mediante el sistema flow, facilitando un estado de concentración muy alto en los niños).
Para concluir, la invitada explicó que estas técnicas facilitan que los niños ganen en seguridad, creatividad, aprendan a entenderse con los otros y pactar soluciones, a argumentar mejor sus razones para actuar, a resolver problemas, etc.
Al finalizar la exposición hubo un interesante debate sobre las diferencias de este modelo educativo con los tradicionales en el que intervinieron tanto alumnos de ciencias como profesores y maestros de educación infantil y primaria.
La ponente comenzó su exposición remontándose a los antecedentes que sentó su padre en la forma de relacionarse con la naturaleza, partiendo del hecho de que él mismo no fue escolarizado hasta los 9 años de edad. Hasta ese momento, tuvo una educación y una infancia estrechamente vinculadas al medio natural, lo cual no le impidió sin embargo ser un estudiante talentoso posteriormente.A continuación, explicó cómo el sistema actual –incluyendo la educación– nos mantiene escindidos de nuestro entorno, lo cual nos causa un enorme vacío y tiene mucho que ver con la crisis actual en sus diferentes dimensiones. También comentó que la fundación que dirige siempre se ha centrado mucho en el trabajo con las personas. El motivo es que, aunque opina que la conservación de especies y espacios es necesaria, la clave está en trabajar la relación que los seres humanos tienen con su medio para encontrar las verdaderas causas de los problemas ambientales y buscar así soluciones.
De ahí que el proyecto de las “Bosquescuelas” encajase perfectamente con la filosofía de la fundación. En este sentido, expresó que frente a la idea de que la mente de los niños es una “hoja en blanco” que hay que llenar con información, ella cree en el desarrollo del potencial que de forma innata existe en todos nosotros.
Indicó que este tipo de educación está avalada por multitud de estudios psicopedagógicos en los que incluso puede constatarse que los niños desarrollan sus competencias igual o más que en los modelos educativos tradicionales.
Respecto al caso concreto de la Bosquescuela de Cerceda, en la Comunidad de Madrid, explicó las características generales, las instalaciones, el horario de actividades habitual de los niños y el enfoque del trabajo de los profesores.Aunque se dispone de un aula como centro de “reuniones”, la mayor parte de la educación se desarrolla al aire libre. Destacó el hecho de que el entorno natural provee de una diversidad de estímulos que no se encuentran en un aula, siempre cambiantes al compás de las estaciones, lo cual enriquece el desarrollo cognitivo de los niños. Éstos aprenden a trabajar con materiales que encuentran en su entorno (además de otros al uso de los que también disponen).
Sobre las técnicas pedagógicas y otras características diferenciales de este modelo, resaltó que se trabaja por mantener viva la curiosidad innata de los niños, se facilita un alto ratio profesor/alumnos (educación más personalizada), se mezclan los niveles y se mantiene una heterogeneidad de edades, además de potenciar el juego libre (mediante el sistema flow, facilitando un estado de concentración muy alto en los niños).
Para concluir, la invitada explicó que estas técnicas facilitan que los niños ganen en seguridad, creatividad, aprendan a entenderse con los otros y pactar soluciones, a argumentar mejor sus razones para actuar, a resolver problemas, etc.
Al finalizar la exposición hubo un interesante debate sobre las diferencias de este modelo educativo con los tradicionales en el que intervinieron tanto alumnos de ciencias como profesores y maestros de educación infantil y primaria.
viernes, 29 de abril de 2016
"La sostenibilidad empresarial requiere un cambio profundo en las personas"
“No podremos lograr empresas sostenibles sin profundos cambios en las personas que las dirigen”. Así se expresaba ayer Cristina García-Orcoyen, en el Ciclo de Seminarios Sobre Ética Ambiental. Nuestra invitada, experta en Coaching Ontológico, ha desempeñado durante más de 25 años puestos de alta dirección en organizaciones como WWF España, Fundación Entorno y WBCSD España, recibiendo además el Premio Nacional de Medio Ambiente Lucas Mallada y Premio a la mejor trayectoria parlamentaria en el año 2004.
La ponente comenzó haciendo un repaso al concepto de desarrollo sostenible, desde su aparición allá por 1972 y su evolución histórica a través de las numerosas cumbres internacionales celebradas hasta hoy. En su opinión, en más 40 años han cambiado muy pocas cosas a nivel internacional, y no ha se ha conseguido el cambio sustancial que necesitaba la sociedad para que su desarrollo alcance la sostenibilidad.
Según García-Orcoyen, un grave error que se ha cometido es la utilización del concepto de sostenibilidad para mantener en la medida de lo posible un sistema de producción y consumo que a la larga es insostenible. A pesar de todo, parece que la reciente cumbre de París 2015 sobre cambio climático ha traído alguna esperanza de que los países se tomen en serio los problemas ambientales y las medidas que necesariamente deben ser tomadas.
La ponente destacó uno de los fallos del sistema que en su opinión deben cambiarse para tender hacia la sostenibilidad. Se trata de la incomunicación creciente que nos gobierna. Indicó que la humanidad nunca ha tenido tantas capacidades técnicas o tecnológicas como hoy en día para por ejemplo comunicarnos, sentirnos conectados y unidos, y sin embargo estamos asistiendo a una mayor incomunicación, separatismos, guerras, terrorismo…
Nos hemos desarrollado mucho quizás económicamente, pero en términos globales, nuestra civilización no ha avanzado en las últimas décadas. En otras dimensiones, nuestro desarrollo es escaso o camina en sentido contrario.
A su juicio, se trata de una paradoja que expresó como un velo que nos impide llegar al otro. Estamos al lado pero separados, no llegamos a alcanzarnos, a entendernos. Y en su opinión el desarrollo sostenible y la conservación ambiental, ya sea en el ámbito empresarial o en general, requieren en primer lugar conversar y llegar a acuerdos.
Para ello, el nuevo paradigma que es imprescindible comenzar a adoptar requiere de una nueva mirada (como ya el Papa Francisco proponía en la encíclica Laudato Si’), una mirada múltiple, compartida, no egoísta o individualista como ha predominado hasta ahora. Hace falta tratar de entender la mirada del otro, la visión que los demás tienen del mundo. Si no, como explica el Papa, tan sólo seguiremos realizando pequeñas acciones de restauración ambiental que no contribuyen a cambiar un modelo global equivocado. Según García-Orcoyen, si adoptásemos esta mirada comunitaria, nos daríamos cuenta de que la conservación ambiental no es un imperativo económico, sino ético.
Finalmente, la ponente realizó algunas propuestas prácticas contenidas en las enseñanzas de autores como Eduardo Gudynas, Alberto Acosta, Bernardo Toro o Rafael Echeverría: la filosofía del “buen vivir”, cambiar nuestros valores hacia una mayor consideración de aspectos no tanto económicos como culturales o espirituales, buscar ante todo el equilibrio y armonía interior en todos nosotros, la “ética del cuidado” (el cuidado personal, de nuestra familia y de nuestro entorno social y ambiental), buscar las transacciones “win-win” (en las que todas las partes ganan), etc.
García-Orcoyen comentó además cómo este tipo de coaching ontológico ha sido ya puesto en práctica en equipos de trabajo de diferentes empresas de forma exitosa. Por ello, se mostró convencida de que la sostenibilidad empresarial pasa en primer lugar por el cambio de las personas.
La ponente comenzó haciendo un repaso al concepto de desarrollo sostenible, desde su aparición allá por 1972 y su evolución histórica a través de las numerosas cumbres internacionales celebradas hasta hoy. En su opinión, en más 40 años han cambiado muy pocas cosas a nivel internacional, y no ha se ha conseguido el cambio sustancial que necesitaba la sociedad para que su desarrollo alcance la sostenibilidad.
Según García-Orcoyen, un grave error que se ha cometido es la utilización del concepto de sostenibilidad para mantener en la medida de lo posible un sistema de producción y consumo que a la larga es insostenible. A pesar de todo, parece que la reciente cumbre de París 2015 sobre cambio climático ha traído alguna esperanza de que los países se tomen en serio los problemas ambientales y las medidas que necesariamente deben ser tomadas.
La ponente destacó uno de los fallos del sistema que en su opinión deben cambiarse para tender hacia la sostenibilidad. Se trata de la incomunicación creciente que nos gobierna. Indicó que la humanidad nunca ha tenido tantas capacidades técnicas o tecnológicas como hoy en día para por ejemplo comunicarnos, sentirnos conectados y unidos, y sin embargo estamos asistiendo a una mayor incomunicación, separatismos, guerras, terrorismo…
Nos hemos desarrollado mucho quizás económicamente, pero en términos globales, nuestra civilización no ha avanzado en las últimas décadas. En otras dimensiones, nuestro desarrollo es escaso o camina en sentido contrario.
A su juicio, se trata de una paradoja que expresó como un velo que nos impide llegar al otro. Estamos al lado pero separados, no llegamos a alcanzarnos, a entendernos. Y en su opinión el desarrollo sostenible y la conservación ambiental, ya sea en el ámbito empresarial o en general, requieren en primer lugar conversar y llegar a acuerdos.
Para ello, el nuevo paradigma que es imprescindible comenzar a adoptar requiere de una nueva mirada (como ya el Papa Francisco proponía en la encíclica Laudato Si’), una mirada múltiple, compartida, no egoísta o individualista como ha predominado hasta ahora. Hace falta tratar de entender la mirada del otro, la visión que los demás tienen del mundo. Si no, como explica el Papa, tan sólo seguiremos realizando pequeñas acciones de restauración ambiental que no contribuyen a cambiar un modelo global equivocado. Según García-Orcoyen, si adoptásemos esta mirada comunitaria, nos daríamos cuenta de que la conservación ambiental no es un imperativo económico, sino ético.
Finalmente, la ponente realizó algunas propuestas prácticas contenidas en las enseñanzas de autores como Eduardo Gudynas, Alberto Acosta, Bernardo Toro o Rafael Echeverría: la filosofía del “buen vivir”, cambiar nuestros valores hacia una mayor consideración de aspectos no tanto económicos como culturales o espirituales, buscar ante todo el equilibrio y armonía interior en todos nosotros, la “ética del cuidado” (el cuidado personal, de nuestra familia y de nuestro entorno social y ambiental), buscar las transacciones “win-win” (en las que todas las partes ganan), etc.
García-Orcoyen comentó además cómo este tipo de coaching ontológico ha sido ya puesto en práctica en equipos de trabajo de diferentes empresas de forma exitosa. Por ello, se mostró convencida de que la sostenibilidad empresarial pasa en primer lugar por el cambio de las personas.
martes, 19 de abril de 2016
Actividades de ética y educación ambiental con colegios de Alcalá de Henares (2)
El pasado 12 de abril realizamos una nueva actividad de educación ambiental en el río Henares, en esta ocasión con alumnos del IES Alonso Quijano de Alcalá de Henares. A pesar de la lluvia persistente, y en ocasiones intensa, pudimos disfrutar nuevamente del conocimiento del ambiente fluvial cercano a la ciudad de Alcalá, de la mano de los monitores del Proyecto Ríos pertenecientes a la Asociación Territorios Vivos.
Los alumnos aprendieron a realizar un diagnóstico del cauce del río y del soto de ribera, así como análisis físico-químicos de calidad de aguas (dureza de las aguas, pH, contenido en nitratos, Demanda Biológica de Oxígeno, turbidez, etc.). Además, en esta ocasión identificamos nuevos accesos al río donde poder recoger y observar macroinvertebrados, importantes bioindicadores del estado ambiental de los ríos. A través de sencillas claves dicotómicas y con la ayuda de los monitores, se pueden identificar los grupos y géneros faunísticos que indican una mayor o menor calidad del agua.
Los alumnos aprendieron a realizar un diagnóstico del cauce del río y del soto de ribera, así como análisis físico-químicos de calidad de aguas (dureza de las aguas, pH, contenido en nitratos, Demanda Biológica de Oxígeno, turbidez, etc.). Además, en esta ocasión identificamos nuevos accesos al río donde poder recoger y observar macroinvertebrados, importantes bioindicadores del estado ambiental de los ríos. A través de sencillas claves dicotómicas y con la ayuda de los monitores, se pueden identificar los grupos y géneros faunísticos que indican una mayor o menor calidad del agua.
La segunda fase de esta serie de actividades consistirá en el análisis de casos prácticos desde la perspectiva de la ética ambiental, referidos a problemas y dilemas ambientales que tienen lugar en torno a los sistemas fluviales. Tendrá lugar a finales de abril en el Colegio La Alborada.
(Ver entrada sobre la actividad anterior en el río Henares)
lunes, 14 de marzo de 2016
“La consideración moral de los animales: fundamentos y conflictos con la ética ambiental”
“Los animales no humanos son utilizados cotidianamente, de forma sistemática e institucionalizada, como recursos a nuestra disposición para múltiples fines. Éstos van del entretenimiento y el uso en laboratorios a la producción de ropa y, especialmente, de productos de tipo culinario-alimenticio. Ello es algo en lo que participa la mayor parte de los seres humanos y que resulta muy rara vez cuestionado”.
Vivimos en una sociedad en la que la moralidad vigente establece una frontera radical entre los seres humanos y los demás animales, considerando de forma común que sólo los humanos deben ser respetados. En esta conferencia, el profesor Óscar Horta ha defendido que tal posición carece de argumentos de peso que la sostengan, exponiendo una serie de razones que llevan a rechazar tanto que los seres humanos sean los únicos seres moralmente considerables como que los animales de otras especies sean simplemente una parte del ambiente que los rodea.
Yendo un paso más allá, el ponente ha expuesto además que tampoco tenemos razones realmente justificadas para considerar que los intereses de los seres humanos sean más importantes que los de los demás animales, tal y como viene siendo defendido desde el llamado “especismo” (entendido como la discriminación de quienes no pertenecen a una cierta especie).
Óscar Horta ha defendido también que los animales no humanos no pueden ser simplemente considerados como una parte del entorno, sino individuos que, como nosotros, tienen la capacidad de sufrir y disfrutar, y además en al menos el mismo grado que los humanos ya que lo contrario, en uno u otro sentido, no ha sido demostrado.
Desde la perspectiva de la defensa de los animales ha desarrollado argumentos que desafían ciertos planteamientos defendidos desde la ética medioambiental: ya sea desde el biocentrismo, el holismo o el “naturocentrismo”, aludiendo a que no respetan estrictamente los intereses de los animales. Ha cuestionado la intervención humana en determinados ecosistemas que favorecen la supervivencia de unas especies frente a otras. Tomándonos en serio la consideración moral de los animales, ¿por qué deberíamos cuestionar la supervivencia de la ardilla gris a favor de la ardilla roja en determinados ecosistemas donde aquellas son consideradas especies invasoras desde una perspectiva ambiental?
El profesor Óscar Horta ha concluido que debemos considerar moralmente de modo pleno a los animales no humanos, por lo que no deberíamos seguir aceptando su uso como recursos, y se ha mostrado a favor de aquellas intervenciones en la naturaleza que tengan como fin paliar o eliminar algunos de los daños de los que son víctimas hoy en día los animales no humanos.
(Por Susana Martínez Sánchez, 11/03/2016)
Vivimos en una sociedad en la que la moralidad vigente establece una frontera radical entre los seres humanos y los demás animales, considerando de forma común que sólo los humanos deben ser respetados. En esta conferencia, el profesor Óscar Horta ha defendido que tal posición carece de argumentos de peso que la sostengan, exponiendo una serie de razones que llevan a rechazar tanto que los seres humanos sean los únicos seres moralmente considerables como que los animales de otras especies sean simplemente una parte del ambiente que los rodea.
Yendo un paso más allá, el ponente ha expuesto además que tampoco tenemos razones realmente justificadas para considerar que los intereses de los seres humanos sean más importantes que los de los demás animales, tal y como viene siendo defendido desde el llamado “especismo” (entendido como la discriminación de quienes no pertenecen a una cierta especie).
Óscar Horta ha defendido también que los animales no humanos no pueden ser simplemente considerados como una parte del entorno, sino individuos que, como nosotros, tienen la capacidad de sufrir y disfrutar, y además en al menos el mismo grado que los humanos ya que lo contrario, en uno u otro sentido, no ha sido demostrado.
Desde la perspectiva de la defensa de los animales ha desarrollado argumentos que desafían ciertos planteamientos defendidos desde la ética medioambiental: ya sea desde el biocentrismo, el holismo o el “naturocentrismo”, aludiendo a que no respetan estrictamente los intereses de los animales. Ha cuestionado la intervención humana en determinados ecosistemas que favorecen la supervivencia de unas especies frente a otras. Tomándonos en serio la consideración moral de los animales, ¿por qué deberíamos cuestionar la supervivencia de la ardilla gris a favor de la ardilla roja en determinados ecosistemas donde aquellas son consideradas especies invasoras desde una perspectiva ambiental?
El profesor Óscar Horta ha concluido que debemos considerar moralmente de modo pleno a los animales no humanos, por lo que no deberíamos seguir aceptando su uso como recursos, y se ha mostrado a favor de aquellas intervenciones en la naturaleza que tengan como fin paliar o eliminar algunos de los daños de los que son víctimas hoy en día los animales no humanos.
(Por Susana Martínez Sánchez, 11/03/2016)
miércoles, 3 de febrero de 2016
LA SOSTENIBILIDAD DE LOS ESPACIOS TURÍSTICOS. EL CASO DE CUBA.
El pasado 2 de febrero tuvimos como invitado en los Seminarios Sobre Ética Ambiental al profesor José Manuel Mateo, titular de Geografía de la Universidad de La Habana, miembro de la Academia de Ciencias de Cuba y presidente de la Sociedad Cubana de Geografía. El ponente expuso distintos tipos de desarrollo turístico que tienen lugar en su país y examinó tanto los patrones de explotación como el modelo de distribución espacial de cada uno. En cada caso (desde los modelos de resorts “todo incluido” donde va la mayoría de los extranjeros, hasta la iniciativa privada de pequeños propietarios cubanos, pasando por el turismo de acampada/bungalow utilizado por los nacionales) el ponente analizó las distintas formas de ver la gestión turística, que en el fondo conllevan distintas “éticas” de explotación.
El profesor Mateo resaltó que en el turismo, como en otras actividades, es necesario sustituir la idea de dominio sobre la naturaleza por la de adaptación a las condiciones del entorno. En este sentido, es especialmente llamativa la pérdida de arena que ha hecho retroceder la línea de costa y que ha ocasionado que algunas construcciones estén ahora literalmente bañadas por el mar y cayéndose a pedazos. Todo ello genera distintos conflictos más allá de lo ambiental, como el hecho de que en estos lugares el gobierno cubano pretenda desalojar a los pobladores, mientras éstos se resisten a abandonar sus casas.
Otro tipo de dilema es el económico, pues ocurre que debido a la entrada de divisas que conlleva el turismo, se da la paradoja de que muchos camareros de restaurantes ganan cuatro veces más que catedráticos, médicos y otro tipo de altos funcionarios del estado.
En el debate, que acogió más preguntas que en otras ocasiones, además de por el sector turístico los asistentes se interesaron por el futuro de Cuba, ante el anuncio del restablecimiento de relaciones con los EEUU. Según el ponente, los cambios van a ser más lentos de lo que la opinión pública internacional anuncia, y a su modo de ver bajo un estricto control del gobierno cubano. En lo que al turismo se refiere, se espera un aumento notable de turistas norteamericanos a lo largo de este año, y quizás para 2017 puedan atracar en Cuba los primeros cruceros de compañías estadounidenses.
El profesor Mateo resaltó que en el turismo, como en otras actividades, es necesario sustituir la idea de dominio sobre la naturaleza por la de adaptación a las condiciones del entorno. En este sentido, es especialmente llamativa la pérdida de arena que ha hecho retroceder la línea de costa y que ha ocasionado que algunas construcciones estén ahora literalmente bañadas por el mar y cayéndose a pedazos. Todo ello genera distintos conflictos más allá de lo ambiental, como el hecho de que en estos lugares el gobierno cubano pretenda desalojar a los pobladores, mientras éstos se resisten a abandonar sus casas.
Otro tipo de dilema es el económico, pues ocurre que debido a la entrada de divisas que conlleva el turismo, se da la paradoja de que muchos camareros de restaurantes ganan cuatro veces más que catedráticos, médicos y otro tipo de altos funcionarios del estado.
En el debate, que acogió más preguntas que en otras ocasiones, además de por el sector turístico los asistentes se interesaron por el futuro de Cuba, ante el anuncio del restablecimiento de relaciones con los EEUU. Según el ponente, los cambios van a ser más lentos de lo que la opinión pública internacional anuncia, y a su modo de ver bajo un estricto control del gobierno cubano. En lo que al turismo se refiere, se espera un aumento notable de turistas norteamericanos a lo largo de este año, y quizás para 2017 puedan atracar en Cuba los primeros cruceros de compañías estadounidenses.
lunes, 14 de diciembre de 2015
Consumo y ecología
Todas las personas tienen, en mayor o menor medida, una tendencia a buscar un ideal, un marco que consideran idóneo para afrontar una determinada situación que perciben como problemática. En pocas palabras, casi todos queremos mejorar el mundo. Hay personas que son más idealistas y se enfrentan a grandes problemas, y otros que se conforman con intentar mejorar lo que les rodea; también, hay quien ha "tirado la toalla" y considera que no puede hacerse nada, o incluso quien ha cambiado de opinión y lo que antes consideraba desdeñable ahora le parece de lo más aceptable.
Uno de los frentes donde ese "cambiar el mundo" se ofrece ahora como más atractivo es el ambiental. Casi todos queremos hacer de este planeta un entorno más limpio, más acogedor, más sostenible para las generaciones actuales y futuras. Sin embargo, en la práctica, muchos de estos "idealistas ambientales" acaban por pensar que la solución de los problemas les excede tan grandemente que su contribución es irrelevante y, por tanto, acaban por no hacer nada. Me parece que en todos los frentes, y principalmente en el ambiental, esa actitud no conduce a ningún sitio, y que la única solución de los problemas mundiales es implicarse, ser mucho más activos. En las cuestiones ambientales tenemos varias razones de peso. Por un lado, algunos problemas ambientales tienen ciertamente una dimensión global (cambio climático, biodiversidad, contaminación del océano...), pero otros son mucho más locales (residuos, infraestructuras, contaminación local del aire o del agua), y ahí la excusa de que el problema nos excede es mucho menos justificable. Por otro lado, incluso en problemas globales nuestra contribución es muy importante para conseguir mover a otras personas en esa dirección, y en última instancia para presionar con nuestras reclamaciones a quienes ostentan el poder para cambiar la raíz de las causas de la degradación. Nos ha recordado la importancia de esta actitud pro-activa el Papa Francisco en su última encíclica: todos tenemos la capacidad de cambiar el "estado de cosas".
Una manifestación clara de ese cambio es revisar nuestros hábitos de consumo. Qué y cuánto consumimos indica una cierta actitud ante la vida. Si pensamos que consumir nos dará la felicidad, que seremos más dichosos cuanto más poseamos, tenemos una visión bastante pobre de los valores humanos. Como bien dice el Papa: "Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir" (Papa Francisco, Laudato si, 2015, n. 204). Poseer es un sucedáneo de ser: tener más no es lo mismo que ser más. No se es más generoso, amable, alegre, honesto o trabajador porque se tengan más cosas: es más, precisamente teniéndo más cosas es mayor la probabilidad de que esas cosas nos "tengan" a nosotros. Basta echar una ojeada a las horas que la gente emplea en móviles o en video-juegos para darse cuenta la diferencia entre consumir y ser, entre disfrutar del tiempo y agotarlo. Es cuestión de voluntad y de motivación interior, de valores., cada uno los que le parezcan más sólidos. También los cristianos tenemos enormes razones para ese cambio en el patrón de consumo, para entender de otra forma nuestra relación con lo que somos y tenemos: "La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la calidad de vida, y alienta un estilo de vida profético y contemplativo, capaz de gozar profundamente sin obsesionarse por el consumo" (Papa Francisco, Laudato si, 2015, n. 222).
Emilio Chuvieco Salinero (27/09/2015)
http://razonyalegria.blogspot.com.es/
Uno de los frentes donde ese "cambiar el mundo" se ofrece ahora como más atractivo es el ambiental. Casi todos queremos hacer de este planeta un entorno más limpio, más acogedor, más sostenible para las generaciones actuales y futuras. Sin embargo, en la práctica, muchos de estos "idealistas ambientales" acaban por pensar que la solución de los problemas les excede tan grandemente que su contribución es irrelevante y, por tanto, acaban por no hacer nada. Me parece que en todos los frentes, y principalmente en el ambiental, esa actitud no conduce a ningún sitio, y que la única solución de los problemas mundiales es implicarse, ser mucho más activos. En las cuestiones ambientales tenemos varias razones de peso. Por un lado, algunos problemas ambientales tienen ciertamente una dimensión global (cambio climático, biodiversidad, contaminación del océano...), pero otros son mucho más locales (residuos, infraestructuras, contaminación local del aire o del agua), y ahí la excusa de que el problema nos excede es mucho menos justificable. Por otro lado, incluso en problemas globales nuestra contribución es muy importante para conseguir mover a otras personas en esa dirección, y en última instancia para presionar con nuestras reclamaciones a quienes ostentan el poder para cambiar la raíz de las causas de la degradación. Nos ha recordado la importancia de esta actitud pro-activa el Papa Francisco en su última encíclica: todos tenemos la capacidad de cambiar el "estado de cosas".
Una manifestación clara de ese cambio es revisar nuestros hábitos de consumo. Qué y cuánto consumimos indica una cierta actitud ante la vida. Si pensamos que consumir nos dará la felicidad, que seremos más dichosos cuanto más poseamos, tenemos una visión bastante pobre de los valores humanos. Como bien dice el Papa: "Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir" (Papa Francisco, Laudato si, 2015, n. 204). Poseer es un sucedáneo de ser: tener más no es lo mismo que ser más. No se es más generoso, amable, alegre, honesto o trabajador porque se tengan más cosas: es más, precisamente teniéndo más cosas es mayor la probabilidad de que esas cosas nos "tengan" a nosotros. Basta echar una ojeada a las horas que la gente emplea en móviles o en video-juegos para darse cuenta la diferencia entre consumir y ser, entre disfrutar del tiempo y agotarlo. Es cuestión de voluntad y de motivación interior, de valores., cada uno los que le parezcan más sólidos. También los cristianos tenemos enormes razones para ese cambio en el patrón de consumo, para entender de otra forma nuestra relación con lo que somos y tenemos: "La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la calidad de vida, y alienta un estilo de vida profético y contemplativo, capaz de gozar profundamente sin obsesionarse por el consumo" (Papa Francisco, Laudato si, 2015, n. 222).
Emilio Chuvieco Salinero (27/09/2015)
http://razonyalegria.blogspot.com.es/
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