jueves, 22 de octubre de 2015

PRESENTACIÓN DEL INFORME “VALORES Y ENFOQUES AMBIENTALES EN LA ENSEÑANZA SECUNDARIA OBLIGATORIA A TRAVÉS DE LOS LIBROS DE TEXTO”

El pasado 20 de octubre tuvo lugar la presentación pública del segundo informe de la serie “Ensayos de Ética Ambiental”, promovida por la Cátedra de Ética Ambiental “Fundación Tatiana Pérez de Guzmán El Bueno - Universidad de Alcalá”. En este estudio, titulado “Valores y enfoques ambientales en la Enseñanza Secundaria Obligatoria a través de los libros de texto”, se han analizado libros de 1º a 4º de la ESO de las diez principales editoriales a nivel nacional, en las asignaturas de Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Biología y Geología, y Geografía e Historia.


En el acto intervinieron el director de la cátedra, Emilio Chuvieco, y los dos autores principales: Ana Hernández Carretero (Profesora de Didáctica de las Ciencias en la Universidad de Extremadura) y Federico Velázquez de Castro (Presidente de la Asociación Española de Educación Ambiental). Los resultados del estudio mostraron que, aún en nuestros días, los temas ambientales están relegados a un segundo o tercer plano dentro de los manuales escolares, situados al final de los libros y tratados de forma aséptica y superficial. Se reducen a la transmisión de conocimientos y no de valores o la promoción del cambio en actitudes que favorezcan un mayor respeto por el entorno. Las actividades propuestas a los alumnos son por lo general memorísticas e individuales, y no se fomenta la investigación o la cooperación, cuando las soluciones a los problemas ambientales innegablemente deben ser creativas y comunitarias.  Tampoco se estimula el uso de otros materiales aparte del propio texto, o la realización de salidas al campo.

Por otro lado, en los textos tampoco se tiene en cuenta la multitud de dimensiones de los problemas ambientales ni la multiplicidad de sectores que son tanto parte de su causa como de las soluciones. Los ponentes destacaron la importancia en nuestro país de un estudio como éste en el que se han analizado un amplio número de editoriales y no sólo en asignaturas relacionadas con las ciencias de la naturaleza, sino también con las ciencias sociales. Insistieron en que deberían tenerse más en cuenta a los profesionales de la educación ambiental en la redacción de estos manuales. Además, recalcaron la necesidad de este tipo de investigaciones para contribuir al fortalecimiento de una verdadera educación ambiental dentro de la educación formal, pues la escuela es el principal ámbito donde buscar el cambio personal que lleve a una nueva relación con nuestro entorno. Para ello, destacaron que el tratamiento de los temas ambientales en las aulas debe hacerse de forma transversal y no encasillado en asignaturas que se imparten de modo inconexo; debe hacerse de forma que despierte conciencias y transmita valores a los alumnos; de forma que promueva una mejora en las actitudes y no se limite a una mera transmisión de conocimientos.

martes, 28 de julio de 2015

Participación en el congreso anual ISEE 2015

Entre los días 23 y 26 de julio la cátedra participó en la reunión anual de la International Society for Environmental Ethics (ISEE), institución americana que agrupa las principales iniciativas relacionadas con la ética ambiental a nivel internacional.

En este congreso coordinamos una sesión especial titulada "Tradiciones religiosas y conservación ambiental", con la exposición de cuatro trabajos por parte de sus autores y una discusión general posterior. El principal objetivo de esta sesión era destacar dos claras conexiones entre las religiones y la conservación de la naturaleza. La primera de ellas se refiere a la cosmología particular que todas las religiones llevan consigo y que afecta a la visión sobre nuestro papel en el universo y cómo debemos relacionarnos con otras especies. El segundo aspecto se refiere a la esfera de la conducta personal, vinculada estrechamente a los hábitos de consumo y las prácticas de producción (que finalmente tienen impactos reflejados en la huella ecológica o la huella hídrica). Desde ambas perspectivas, los principios religiosos pueden ser relevantes para apoyar nuevas actitudes hacia la conservación del medio ambiente.

En primer lugar, el Prof. Emilio Chuvieco presentó a los asistentes la Cátedra de Ética Ambiental "Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno - Universidad de Alcalá", su trayectoria, fines y principales líneas de investigación. A continuación, entrando ya en el tema central de la sesión, analizó porqué es esencial considerar las tradiciones religiosas a la hora de enfrentar los problemas ambientales. Seguidamente presentó su trabajo "Is Christianity Responsible For Global Environmental Crisis?", el cual incluye argumentos tanto teóricos como empíricos ante esta pregunta. Los primeros, basados en la interpretación amplia de Génesis 1 y Génesis 2 según la tradición de la Iglesia Católica, y los segundos a partir de análisis realizados a nivel mundial relacionando el estado ambiental de los países con la religión oficial dominante en cada caso.

En segundo lugar intervino el Prof. Miguel Oliveira Panão (CITPR, Portugal) con su ponencia 
"Jesus-Eucharist: A Challenge To A New Environmental Awareness", en la que exploró las posibilidades que nos brindan la Eucaristía y la Comunión para ampliar nuestra comprensión de la relación que tenemos con la Creación. En este sentido, Oliveira resaltó el trabajo de John Zizioulas cuando considera al ser humano "sacerdote" o "guardián" de la Creación (Priest of Creation), y planteó que quizás, a través de la Comunión, en realidad nos convertimos en "hospedadores" de la Creación (Hosts of Creation).

El tercer ponente de la sesión fue el Prof. Francis Van Den Noortgaete (Universidad de Leuven, Bélgica) que presentó su trabajo "Iconicity And The Liturgical Experience Of Nature: A Hermeneutical-Ethical Appraisal". El ponente habló de la importancia de la hermenéutica ambiental para comprender la relación del ser humano con la naturaleza y cómo la conexión entre ambos puede propiciar en los humanos comportamientos "pro-ambientales". En este proceso, destacó la noción de iconicidad en la naturaleza (la naturaleza como icono), y también el trabajo de Jean-Yves Lacoste, quien habla de "experiencia litúrgica de la naturaleza", en la cual no hay sujeto/objeto, sino una "existencia como co-existencia", lo cual tiene claras implicaciones éticas.

Finalmente intervino la profesora Louke M. Van Wensveen (Centro de Etudios sobre Religión y Desarrollo, Holanda), con su ponencia "Religious Ritual And Ecological Virtue Cultivation". La profesora Van Wensveen enfatizó la importancia que tienen los rituales religiosos para cultivar las virtudes (algo que ha sido muy estudiado en ética religiosa) y analizó las posibilidades que tienen los rituales religiosos para propiciar actitudes virtuosas frente a la naturaleza no humana, y hasta qué punto es lícito utilizar las religiones para cultivar las actualmente denominadas "virtudes ambientales".

Reseña en la página web de la ISEE:

http://enviroethics.org/2015/08/15/isee-12th-annual-conference/


lunes, 13 de julio de 2015

CURSO DE VERANO 2015

CURSO DE VERANO
“DIMENSIONES ÉTICAS EN NUESTRA RELACIÓN CON LA NATURALEZA”
DEL 6 AL 9 DE JULIO DE 2015. HOSPEDERÍA DEL MONASTERIO DE POBLET

La hospedería del Monasterio de Santa María de Poblet acogió la tercera edición de los cursos de verano de la Cátedra de Ética Ambiental “Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno-Universidad de Alcalá”.

La semana pasada tuvo lugar el curso de verano “Dimensiones éticas en nuestra relación con la naturaleza”, el tercero que organiza la Cátedra de Ética Ambiental “Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno-Universidad de Alcalá”. En esta ocasión se desarrolló en el marco incomparable del Monasterio de Poblet (Tarragona), un área de especial interés ambiental y artístico.


El curso contó con 35 alumnos de distintas disciplinas (biólogos, ambientólogos, filósofos, abogados, politólogos, etc.), y un nutrido elenco de profesores y profesionales de distintas áreas. Se recibieron un total de 124 solicitudes de participación, notablemente mayor que otros años, lo cual es un claro indicativo del interés creciente por estos temas de estudiantes y técnicos de los más variados sectores.

El contenido estaba dividido en tres bloques que abarcaban las principales dimensiones de nuestra relación con el entorno (personal, social/territorial y espiritual), completados con otro  en el que se analizaron dilemas éticos ambientales, a través del método del caso y mediante  trabajos en grupo y exposiciones orales por parte de los alumnos. Se desarrollaron sesiones sobre relaciones entre ambiente y salud síquica y física, el desarrollo de la primera escuela en un bosque de nuestro país, las aportaciones de la ética ambiental a la empresa, a la planificación territorial y al ordenamiento jurídico. Se revisaron las aportaciones de las grandes religiones a la conservación ambiental, con particular énfasis en el papel de las comunidades monásticas en la gestión de espacios naturales.

Hubo varias actividades complementarias, como las sesiones nocturnas al aire libre de experiencias vivenciales de Odile Rodríguez De la Fuente, Josep María Mallarach y Pablo Martínez de Anguita, en las que la participación e intercambio de experiencias con los alumnos se pudo realizar en un marco más distendido y cercano. El prior del monasterio ofreció una visita guiada en la que explicó a los participantes las numerosas medidas de ahorro energético, gestión de residuos y otras similares que los monjes han adquirido en el marco del compromiso ambiental del monasterio y la hospedería, cuyo ámbito ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.


viernes, 3 de julio de 2015

Presentación del libro “Cuidar la Tierra. Razones para conservar la Naturaleza”.

El pasado 2 de julio tuvo lugar en la sede de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno la presentación del libro “Cuidar la Tierra. Razones para conservar la Naturaleza”. En el acto intervinieron: D. Javier de Cendra (Instituto de Empresa), D. Francisco Díaz Pineda (Universidad Complutense de Madrid), Dª. María Ángeles Martín Rodríguez-Ovelleiro (Universidad Rey Juan Carlos), D. Emilio Chuvieco Salinero (Universidad de Alcalá).

El Decano del Instituto de Empresa, D. Javier De Cendra, comenzó la presentación comentando cómo este libro complementa a otras obras que han tratado de dar respuestas a la crisis ambiental de nuestros días, acercándose de forma reduccionista a problemas como el cambio global. Según De Cendra, la pregunta clave es “¿cómo es posible que no podamos poner soluciones a una crisis de esta magnitud?”, y según el ponente, esto ocurre porque no es suficiente con la ciencias ambientales, la economía o la política. La raíz de la cuestión es que existen visiones muy distintas del problema desde el punto de vista cultural, religioso o ético, y hasta que estas dimensiones no se tengan verdaderamente en cuenta en el proceso, será muy difícil encontrar soluciones. De ahí que considera la aportación de este libro crucial en un momento como el presente.

El Catedrático de Ecología, D. Franciso Pineda indicó cómo el libro le había dejado “muy intranquilo” pero en sentido positivo. Explicó que ello era debido a que él siempre había creído tener muy claras las razones por las que hay que conservar la naturaleza. Por un lado, científicas, debido a su profesión. En segundo lugar, de corte utilitarista, en el sentido económico y considerando que los recursos naturales son indispensables para la vida del ser humano. Pero hizo hincapié en que el acercamiento a la problemática ambiental actual desde el punto de vista filosófico y religioso es todavía novedoso, y no se ha tenido suficientemente en cuenta por los científicos que estudian estos temas, entre los que se incluye. Por ello, manifestó que libros como éste sean de lectura muy recomendada por todos aquellos interesados y sobre todo las personas relacionadas profesionalmente con este ámbito. El profesor Pineda agradeció también que los autores hayan investigado el origen y significado de conceptos muy usados en ciencia pero que a veces se han descontextualizado o bien no se conoce realmente su origen y verdadero sentido.

La profesora María Ángeles Martín, autora del libro, destacó en su intervención que las soluciones a los problemas ambientales han ido apareciendo de forma muy lenta, fragmentada e insuficiente. De ahí que hoy más que nunca es necesario entender porqué conservar la Naturaleza, yendo a la raíz de la cuestión, que es el entendimiento de la relación entre el hombre y su entorno, para superar el debate ideológico estéril que ha encasillado el grave problema ambiental de forma muy simplificada. En este sentido, comentó que el primer paso es dejarse arrastrar por el asombro ante las maravillas de la Naturaleza, como hicieron los pioneros en los movimientos de conservación ambiental.


Finalmente, el también autor del libro, el Catedrático de Geografía Emilio Chuvieco, comenzó agradeciendo el interés de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno por el estudio y cuidado de la Naturaleza, y su inestimable apoyo a la hora de crear la primera cátedra de ética ambiental del país. Tras realizar un breve recorrido por el contenido del libro, destacó que en su opinión lo importante es estudiar las verdaderas causas de nuestro comportamiento ante la naturaleza, que responden a distintas visiones filosóficas y teológicas, sobre las que a veces no reflexionamos lo suficiente. Así, el enfrentamiento a los problemas ambientales exige más que normas técnicas, leyes o directivas, algo más que la imposición de la costumbre de tirar los residuos a un contenedor u otro.

La solución pasa por estudiar en profundidad el origen de estos hábitos, el porqué actuamos de un modo u otro y cómo podemos enfrentar de forma tanto individual como colectiva los problemas ambientales. En este sentido, resaltó que quizás un aspecto novedoso del libro es la inclusión de la aportación de las grandes religiones a la conservación ambiental, puesto que actualmente aproximadamente el 90% de la población mundial se considera creyente y en función de cómo estas creencias afectan a los hábitos de vida e imponen normas éticas sobre el cuidado de la naturaleza y el conjunto de seres vivos, suponen un importante aliado a tener en cuenta para solucionar los retos ambientales del futuro. El profesor Chuvieco se mostraba de acuerdo con el resto de ponentes en que la respuesta debe ser integral, y por ello también hay que tener en cuenta las tradiciones religiosas de la humanidad. Finalmente, indicó que con el libro se ha tratado de dar un mensaje positivo ante esta situación –algo que no suele ser muy común cuando se habla de los problemas ecológicos–, y destacó varias citas de la nueva encíclica del Papa Francisco dedicada al medio ambiente Laudato si', la cual, a la vez que incluye un acertado diagnóstico sobre los dilemas actuales, supone un soplo de esperanza para todos –creyentes y no creyentes– y una fuente de inspiración para superarlos.

domingo, 21 de junio de 2015

La conversión ecológica

Después de una expectación inusitada para un documento de la Iglesia católica, por fin se publicó el pasado jueves la encíclica “Laudato si”, la primera que escribe completamente el Papa Francisco (la Lumen Fidei había sido ya incoada por Benedicto XVI). Se trata de un documento sumamente interesante, que toca temas muy de fondo y está bellamente escrito. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto leyendo un documento (y leo unos cuantos semanalmente!).
Lo primero que me parece necesario destacar es el tema principal de la Encíclica: la ecología, el cuidado de la Creación. Algunos católicos podrían preguntarse por qué escribe el Papa sobre un tema poco relevante, marginal al mensaje central de la Iglesia. Algunos no católicos podrían preguntarse por qué escribe el Papa sobre un tema que no le compete, marginal a una cuestión que es principalmente ética y científica. Espero que ambos venzan el rechazo inicial y lean la Encíclica, pues ciertamente su reticencia tal vez muestra que debería conocer con más profundidad la historia y la teología católica. Hablar de ecología es hablar de una naturaleza que consideramos creada por Dios, y eso la imbuye de una trascendencia que lleva consigo una actitud muy distinta ante el ambiente. Quien considera a la naturaleza como un regalo de Dios, quien aprecia el valor sagrado de lo material que se nos evidencia en la Encarnación de Jesucristo y en los Sacramentos que nos legó, quien repasa la historia de convivencia secular entre los ascetas cristianos y el medio natural en el desarrollaron su encuentro con Dios, no se sorprenderá tanto por la encíclica del Papa Francisco.
Para los católicos que puedan sentir una cierta pereza a leer un documento de 180 páginas, les recomiendo un simple párrafo: “Pero también tenemos que reconocer que algunos cristianos comprometidos y orantes, bajo una excusa de realismo y pragmatismo, suelen burlarse de las preocupaciones por el medio ambiente. Otros son pasivos, no se deciden a cambiar sus hábitos y se vuelven incoherentes (…) Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana” (n. 217). Hay muchas razones en el documento para justificar por qué es parte esencial de la experiencia cristiana.
Para los ambientalistas que se han olvidado que somos parte de la naturaleza y que consideran al ser humano como cáncer del planeta, baste este párrafo:  “No puede ser real un sentimiento de íntima unión con los demás seres de la naturaleza si al mismo tiempo en el corazón no hay ternura, compasión y preocupación por los seres humanos. Es evidente la incoherencia de quien lucha contra el tráfico de animales en riesgo de extinción, pero permanece completamente indiferente ante la trata de personas, se desentiende de los pobres o se empeña en destruir a otro ser humano que le desagrada. Esto pone en riesgo el sentido de la lucha por el ambiente” (N. 91).
Los retos ambientales son demasiado grandes para ignorarlos (“El ritmo de consumo, de desperdicio y de alteración del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta, de tal manera que el estilo de vida actual, por ser insostenible, sólo puede terminar en catástrofes”, N. 161). La implicación es de todos; no puede dejarse únicamente a los que tienen poder en el mundo, porque las consecuencias las están sufriendo todos los seres humanos, particularmente los más pobres. El Papa, profundizando en una propuesta que hizo Juan Pablo II y reafirmó Benedicto XVI, nos invita a una “conversión ecológica”, que llevará a un cambio efectivo de actitudes ante el medio, y a la vez a un conjunto de decisiones concretas que hagan nuestra vida mucho más frugal, que rompan con el espejismo de que la felicidad está ligada a la posesión de bienes materiales (“Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir” N. 204), que exijan a nuestros gobernantes un compromiso serio con los acuerdos internacionales, aunque eso afecte a nuestro ritmo absurdo de consumo. La economía no puede ser el único criterio de decisión.  Hay costes a largo plazo que no se consideran, hay valores mucho más importantes. La política no puede estar al servicio de la economía, ni mucho menos de la economía especulativa, de las finanzas como fin.
Me preguntaban ayer en una entrevista radiofónica qué me había sorprendido más de la Encíclica. Probablemente , lo que el Papa llama espiritualidad ecológica, que liga esa conversión no sólo a un nuevo estilo de vida, sino también a un cambio cultural más profundo. Nos está invitando el Papa a romper con el egoísmo personal, a pensar más en los demás, en los de ahora y lo que vendrán después, a disfrutar de la belleza de la Creación y a dar gracias a Dios por ella. Esto requiere cambios personales: que cada uno lea la encíclica y haga examen. El texto no es un catálogo de buenas prácticas, sino una llamada a la conciencia personal. Acaba con un tono esperanzado: podemos vencer ese egoísmo, no estamos determinados por nuestras flaquezas, porque no todo depende de nosotros, también de un Dios que está empeñado en que seamos felices, que nos recuerda siempre esos valores que realmente nos dan la felicidad. Acaba el Papa implorando a Dios por ese cambio con dos oraciones que emocionan, uniéndonos a creyentes de otras tradiciones espirituales, y a los demás cristianos, pues la plegaria es parte vital de esa conversión.
Oración por nuestra tierra:  “Dios omnipotente, que estás presente en todo el universo y en la más pequeña de tus criaturas, Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe, derrama en nosotros la fuerza de tu amor para que cuidemos la vida y la belleza. Inúndanos de paz, para que vivamos como hermanos y hermanas sin dañar a nadie. Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar a los abandonados y olvidados de esta tierra que tanto valen a tus ojos.  Sana nuestras vidas, para que seamos protectores del mundo y no depredadores, para que sembremos hermosura y no contaminación y destrucción. Toca los corazones de los que buscan sólo beneficios a costa de los pobres y de la tierra. Enséñanos a descubrir el valor de cada cosa, a contemplar admirados, a reconocer que estamos profundamente unidos con todas las criaturas en nuestro camino hacia tu luz infinita. Gracias porque estás con nosotros todos los días. Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha por la justicia, el amor y la paz”.

Emilio Chuvieco Salinero (20/06/2015)
Director de la Cátedra de Ética Ambiental FTPGB-UAH
http://razonyalegria.blogspot.com.es/

miércoles, 13 de mayo de 2015

Ética y Medicina Ambiental

El pasado 12 de mayo finalizó el ciclo de seminarios sobre ética ambiental que la cátedra ha organizado durante este curso académico 2014/2015. En el mismo se ha invitado a expertos de diversos ámbitos relacionados más o menos directamente con dilemas ambientales de nuestros días, con el objetivo de buscar y clarificar la relación que la ética ambiental tiene con dichos ámbitos.
En la última conferencia, titulada “Ética y Medicina Ambiental: el décimo paradigma”, la Dra. Pilar Muñoz-Calero comenzó hablándonos de su propia historia personal y cómo el padecimiento de una grave enfermedad con claras causas ambientales le llevó, tras su recuperación, a dedicar su vida al estudio y divulgación de la Medicina Ambiental.

Posteriormente, la doctora nos introdujo a esta disciplina, comentando lo que podría considerarse una obviedad pero que actualmente nuestra sociedad parece haber olvidado: es absurdo pensar que nuestro cuerpo no interacciona constantemente con todo lo que le rodea. Y en nuestras sociedades modernas, en general nos rodean multitud de sustancias sintéticas que son ajenas a la vida y ante las cuales nuestro cuerpo experimenta un rechazo, aunque también pone en marcha sus mecanismos de defensa. Sin embargo, en algunos casos la carga corporal de contaminantes es tal que un pequeño añadido más suele desencadenar reacciones agresivas y enfermedades graves.
Sobre ello, la doctora nos indicó que cada vez se está evidenciando la existencia de un mayor número de enfermedades relacionadas con los contaminantes que hay en el medio, fundamentalmente afecciones crónicas, degenerativas, inflamatorias y de hipersensibilidad. Al parecer, el número de afectados está creciendo exponencialmente.
Respecto al diagnóstico que los especialistas realizan, nos indicó que es específico de cada caso. Se trata de una evaluación exhaustiva que incluye investigar el entorno del afectado, su casa, su lugar de trabajo, sus antecedentes familiares (pues algunos contaminantes pueden pasar de padres a hijos), etc. Como se ve, no es un diagnóstico fácil, ni tiene una cura cómoda en forma de pastilla. Como ejemplo práctico, la doctora completó la ponencia con una consulta figurada a un miembro del público que participó como voluntario.

La solución pasa por un cambio de hábitos total, incluyendo por supuesto los patrones de consumo (también de medicamentos), alimentación, costumbres, etc. En conexión con la ética ambiental, manifestó que en su opinión hoy en día debemos redefinir el concepto de “necesario”, porque realmente hay pocas cosas realmente necesarias. Y el consumo desmedido actual no sólo nos afecta ambientalmente, económicamente o socialmente -de forma más o menos directa-, sino sobre todo deteriorando nuestra salud. En este sentido, indicó que existe una responsabilidad individual, pero también de las autoridades y demás organismos, faceta en la cual también trabajan desde la fundación que preside la doctora, y que organiza el próximo "Congreso de Medicina Ambiental 2015", a celebrarse entre el 5 y el 7 de junio en Brunete (Madrid).

lunes, 4 de mayo de 2015

Tecnología de escala humana

Hace varios años, uno de los científicos que descubrió los procesos que deterioran la capa de ozono, Paul Crutzen, posteriormente galardonado con el premio Nobel de la paz, propuso introducir un nuevo periodo geológico, que denominó Antropoceno, por estar caracterizado por la presencia generalizada de la actividad humana, que afecta ya a una variada gama de procesos climáticos, geológicos, biogeográficos o edáficos, hasta el punto que ya difícilmente puede hablarse de paisajes que no tengan, de una u otra forma, la impronta humana.
Paralelamente, otros científicos sociales, comienzan hace menos años a hablar de una nueva era histórica, en la que buena parte de los procesos de mayor calado están asociados al uso y el influjo de la tecnología. No estoy seguro que así sea, pero me parece indudable que el impacto de la tecnología es mucho más hondo que el uso o maluso de unos determinados aparatos. La información se mueve con una rapidez y extensión nunca vista en la Historia, los sucesos se aceleran, el conocimiento difícilmente se reposa, nuestros modos de aprender y de enseñar cambian tan rápidamente que apenas somos conscientes de su influjo.
Si la acción humana tiene una escala temporal absolutamente desproporcionada respecto a cualquier proceso natural (baste con pensar que estamos consumiendo en apenas tres siglos, los combustibles que tardaron más de 300 millones de años en formarse), la tecnología acelera todavía más nuestro cronómetro vital. Sigo sorprendiéndome a mí mismo cuando pienso que una máquina de apenas tres años de vida es algo "obsoleto", que ya no se fabrica, y -por tanto- de lo que no hay piezas de repuesto. La "cultura del descarte", que comienza aplicándose a la tecnología -singularmente a los móviles o los ordenadores- ahora se extiende también a otras máquinas y, lo que es mucho más grave, a las personas. Se habla de personas que están "desactualizadas", que ya no encuentran sitio en el "mercado de trabajo" porque no conocen las herramientas que rigen los procesos. Así las cosas, hemos pasado del necesario interés por "estar al día", por conocer el mundo que nos rodea, al necesario "reciclaje profesional", imagen de un objeto que cambia de uso y de esencia (una botella de vidrio pasa a ser un vaso o un recubrimiento para el aire acondicionado). El ritmo de la tecnología se marca por los gigantes de las TIC (cuatro de las diez empresas más grandes del mundo pertenecen a las tecnologías de la información: Apple, Google, Facebook, Microsoft), que nos convencen todos los días de que necesitamos subirnos a una máquina que va mucho más rápido que nosotros mismos, que nos acaba produciendo desasosiego: la máquina pasa de ser herramienta, medio, a protagonista, fin. Se adaptan los procesos al aparato en lugar del aparato a los procesos; muchas veces no nos simplifica la vida, nos la complica.
No soy tecnófobo, trabajo habitualmente con ordenadores, uso un móvil, estoy escribiendo en un medio digital, pero tampoco soy tecnólatra, sigo pensando que las máquinas están para ayudarnos, no para dedicarles nuestra vida. En la medida en que es una herramienta, estupendo; en la medida en que nos centra una atención que sólo los demás merecen, se precisa mayor capacidad de autocontrol. Sin un sano espíritu crítico, estamos alimentando una generación de niños y niñas tecnodependientes, que no leen ni piensan: sólo ven y escuchan; que no interactúan con quienes tienen al lado, sino con quienes están escondidos tras una pantalla.

Emilio Chuvieco (26-04-2015)
Director de la Cátedra de Ética Ambiental FTPGB-UAH
http://razonyalegria.blogspot.com.es/